Subes una foto
Del móvil vale. Que se le vea la cara y tenga los ojos abiertos. No hace falta que esté quieto ni que la foto sea buena.
Sube una foto del móvil, de esas con la bombilla del techo dándole de pleno. Y te llega a casa un cuadro de verdad: su retrato de estudio, impreso y listo para colgar.
Un cuadro de verdad, impreso — en tu puerta en unos días.
Imagen generada con IA
Cambiamos la luz, el fondo y el encuadre. Su pelo, sus manchas y esa oreja que le cae mal se quedan exactamente donde están: son lo que hace que sea él y no un perro parecido. Si no lo reconoces, no es un retrato: es un dibujo.
Del móvil vale. Que se le vea la cara y tenga los ojos abiertos. No hace falta que esté quieto ni que la foto sea buena.
Cuatro maneras de montar el estudio, de la más amable a la más dramática. Lo ves aplicado a tu foto antes de decidir.
El retrato terminado aparece en pantalla. Si te gusta, eliges tamaño y lo imprimimos. Si no, no pasa nada.
La misma mujer, el mismo perro, la misma tarde. No hace falta posar ni peinarse: la luz de estudio hace su trabajo con los dos. Y si no tienes ninguna foto juntos, hazte una ahora desde el móvil: el propio formulario abre la cámara.
Imágenes generadas con inteligencia artificial.
150 a 250 €
desde 34,95 €
Un retrato no es un adorno: es la manera de dejar a la vista al que se pasa el día a tus pies. Se cuelga cuando llega y se queda. Y llega un momento, más adelante, en que es lo único que queda a esa altura de la pared.
No son filtros. Son cuatro montajes de estudio: octabox a 45 grados, reflector de relleno, luz de recorte contra el fondo. Los mismos que usaría un fotógrafo si le llevaras al animal.
La de siempre. Amable y sin sombras duras.
Fondo claro, todo a la vista. La más sencilla de colgar.
Media cara en sombra. La más seria de las cuatro.
Como si le hubiera dado el sol de la tarde en casa.
Solo hace falta una foto suya, y de esas hay cientos en cualquier móvil. Llega enmarcado y listo para colgar, sin que tengas que adivinar tallas, colores ni gustos. Y no se devuelve nunca, que es más de lo que se puede decir de casi todo lo demás.
Papel de algodón, sin marco. Para enmarcarlo tú o ponerlo con pinzas.
Montado sobre bastidor de madera. Se cuelga tal cual, sin cristal de por medio.
Marco de madera y paspartú. Llega listo para colgar, con la escarpia puesta.
Todos tenemos doscientas fotos suyas y ninguna que se pueda colgar. Están borrosas, o de espaldas, o con la tele encendida detrás.
Esto no le hace una foto nueva: coge la que ya tienes y le pone la luz que habría tenido en un estudio. No es un cuadro pintado a mano. Es la sesión de estudio que tu perro nunca se va a estar quieto para hacer. Y por eso la prueba es gratis: si no lo reconoces, no hay nada que vender.
Sí. El sistema está entrenado con perros, gatos, caballos y conejos, y conserva igual el patrón del pelo y la forma de las orejas. Con animales muy pequeños o muy peludos conviene una foto bien iluminada.
La hace una inteligencia artificial a partir de la fotografía que subes. No es una foto tomada en un estudio, y va declarado aquí, en la página del resultado y dentro del propio archivo que imprimimos.
Se usa solo para generar tu retrato. No se publica, no se cede a nadie más que al servicio que lo genera y lo imprime, y no se usa para entrenar nada.
Lo ves terminado antes de pagar, así que lo normal es que el problema no llegue. Puedes probar las cuatro luces las veces que quieras. Una vez impreso no hay devolución, porque está hecho con tu foto y no se puede revender.
El retrato, un minuto. La impresión y el envío, de dos a siete días laborables según el país: sale del taller más cercano a tu casa, sin aduanas de por medio.